Canadá, aventura invernal.

Hace varios años que mi hija adolescente tenía ganas de regresar a algún destino de nieve. En el verano de 2014 estuvimos en familia en la Provincia de Quebec y quedó tan enamorada de la ciudad del mismo nombre que desde entonces tuvo la tentación de regresar y ver Quebec "llenito de nieve". Por otra parte, siempre he pensado que la vida es para cumplir y cumplirnos los sueños, así que hice todo para ir juntas a Canadá y hacer realidad su deseo. Fue un viaje maravilloso, que resultó estar lleno de frío, nieve, largas charlas, ricas comidas, aventuras y risas.

Desde que nació mi hija y comencé a viajar con ella, descubrí que es el mejor modo de educar, en todos los sentidos, porque aprende historia en el mismo lugar dónde han ocurrido los hechos, conoce otras comidas, culturas, tradiciones y formas de vivir, reconoce las virtudes de su propio país y además en cada escapada se fortalece nuestra relación.

Entonces, Canadá fue nuestra aventura invernal de este 2016, en la que visitamos Mont-Tremblant y Quebec, en la Próvincia de Quebec; Halifax en Nova Scotia; y Toronto en Ontario, donde fuimos a museos, plazas, mercados y un sinnúmero de sitios interesantes más.

Aprendimos o mejor dicho, intentamos esquiar en Mont-Tremblant, dormimos en el Hôtel de Glace en Quebec, pasamos la noche en el tren en un viaje de casi 22 horas para llegar a Halifax, visitamos las Cataratas del Niagara y recorrimos Toronto.

Muchos me preguntan cómo la pasamos con el frío y no voy a negar que era fuerte, hasta -22°C estuvimos un día, pero íbamos mentalizadas a eso y si se quiere ver blancos y hermosos paisajes, hay que sacrificarse un poco. Lo importante es llevar la ropa adecuada, alimentarse bien, tomar muchos líquidos y así se pasa todo de lujo. Porque de verdad que en Canadá no hace tanto frío, hay gente que va mal abrigada.

Y sobre equiparse para esos climas, les cuento que desde que supe que iríamos comencé a comprar todo lo necesario para usar en tan bajas temperaturas; aunque en México no encontré todo, pero al llegar a Canadá adquirí lo que nos faltaba, como guantes y algunos térmicos.

Desde que nació mi hija y comencé a viajar con ella, descubrí que es el mejor modo de educar, en todos los sentidos, porque aprende historia en el mismo lugar dónde han ocurrido los hechos, conoce otras comidas, culturas, tradiciones y formas de vivir, reconoce las virtudes de su propio país y además en cada escapada se fortalece nuestra relación.

Ha sido uno de nuestros viajes juntas más entrañables, regresamos exhaustas pero felices de compartir una vez más las virtudes de aquél país al que esperamos volver muchas veces más, así.. como madre e hija, como amigas y grandes compañeras de andanzas porque "la amistad es un viaje".

¡Canadá, te tenemos en mente para 2017!

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Acerca del autor.

Verónica Marmolejo www.tipsdeviajero.com

Mujer, madre, hija, amiga, esposa, hermana, trabajadora, bloguera... mexicana. Ni foodie, ni experta en viajes, simplemente una mujer viajando y compartiendo sus experiencias.

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